Santiago de Querétaro, Qro., 8 de septiembre de 2026
Querétaro es un gran estado.

 

La pregunta que debemos hacernos hoy es, si su gobierno ha estado a la altura de esa grandeza.

 

Después de cinco años, esta es la pregunta que importa.

 

No si Querétaro es fuerte. Lo ha sido.

 

No si Querétaro es competitivo.

 

No si ofrece oportunidades, atrae inversiones y genera empleos. Lo hace.

 

La pregunta es ¿quién y cómo se ha construido esa grandeza?

 

Porque hoy se ha querido posicionar una idea, inmersa en este Informe y en su difusión: que lo bueno que tiene Querétaro le pertenece a un partido.

 

Que nuestra seguridad, nuestra economía y nuestra calidad de vida son producto de las acciones de un grupo de personas, hoy en el gobierno, y que cualquier alternativa de cambio en el timón representa una amenaza para nuestro futuro.

 

Eso no es verdad.

 

La grandeza de Querétaro le pertenece, en primer lugar, a su gente…

 

Después de cinco años, ya no estamos en tiempos de evaluar intenciones.

 

Estamos en momentos de evaluar resultados.

 

Empecemos por la obra insignia de la actual administración: Paseo 5 de Febrero. Se trata de una intervención de apenas 5.7 kilómetros, que costó alrededor de 7 mil millones de pesos. Más de un millón de pesos por cada metro lineal. Obra que llegó tarde y llegó con defectos.

 

Y mientras se concentraban miles de millones de pesos en unos pocos kilómetros, existen queretanos que necesitan obras públicas mucho más sencillas: tuberías.

 

Una tubería que lleve agua hasta su casa. En muchas colonias populares y comunidades sigue faltando infraestructura para garantizar algo tan elemental como abrir una llave y tener agua.

 

Hay familias que deben pagar decenas de miles de pesos para acceder a una toma. ¿De qué sirve entonces reconocer el agua como un derecho humano si es en realidad una mercancía?

 

Hablemos de seguridad. Querétaro puede presentar buenos indicadores en algunos delitos de alto impacto, pero existe otra realidad tras las puertas de las casas. Porque para miles de mujeres, niñas y niños, cruzar esa puerta no significa siempre llegar al lugar más seguro, puede significar en cambio entrar al lugar más peligroso.

 

En 2025 se registraron en Querétaro 4 mil 800 delitos de violencia familiar, más de 13 al día, y se contabilizaron mil 300 delitos de violencia de género en todas sus modalidades.

 

Se asigna, cierto, un fuerte gasto en policías, patrullas, cámaras y tecnología. Pero la seguridad no se mide solamente por cuánto gastamos. Se mide si una patrulla llega cuando alguien pide auxilio; así de sencillo.

 

En otro tema: Querétaro sigue sin aportar los recursos necesarios para universalizar la pensión para las personas con discapacidad permanente de 30 a 64 años. La Federación está dispuesta a poner su parte y el estado ¿cuándo?

 

Así también, esta administración creó la Agencia Estatal de Energía que cuesta más de 50 millones de pesos al año. Después de cinco años, nos preguntamos: ¿qué produjo? ¿Cuántos megawatts? ¿Qué infraestructura eléctrica? ¿Cuántas empresas y familias reciben hoy energía gracias a ella? Necesitamos más energía y menos burocracia.

 

Este gobierno, contrató deuda por 3 mil 300 millones de pesos, cuyo destino etiquetado incluía infraestructura energética. Tenemos derecho entonces a preguntarnos, ¿cuáles son hoy los resultados de esa inversión o dónde está el recurso”.

 

Ahora bien: Sería injusto venir a esta tribuna a decir que todo está mal.

 

Querétaro tiene cosas que funcionan.

 

Pero también sería incorrecto, que en lo que sí funciona, no reconozcamos la colaboración de otros, desmintiendo la línea discursiva del partido en el gobierno, que la Federación nos tiene abandonados.

 

Contrastemos ese dicho con los hechos.

 

En 2026, cerca de 660 mil queretanas y queretanos reciben Programas para el Bienestar, equivalente a 13 mil 900 millones de pesos que llegan directamente a adultos mayores, mujeres, estudiantes y jóvenes.

 

Otros resultados están a la vista. Entre 2022 y 2024, más de 120 mil queretanas y queretanos salieron de la pobreza, esto debido al significativo incremento al salario mínimo y los programas sociales.

 

También se ejecuta infraestructura para consolidar nuestro futuro económico. El mejor ejemplo es el Tren México-Querétaro. Una inversión federal de 144 mil millones de pesos, en 226 kilómetros de vía. Esto nos convertirá en un nodo estratégico de una nueva red ferroviaria nacional, con extensiones también hacia Guadalajara y Nuevo Laredo.

 

Pero hay más recursos para Querétaro. La inversión en carreteras supera los mil 500 millones de pesos en 2026, incluyendo trabajos en la carretera federal 120, beneficiando a los municipios serranos.

 

Hablemos de energía. La CFE construyó en Pedro Escobedo la Central de Ciclo Combinado El Sauz II. Una inversión de 291 millones de dólares, que fortalece el suministro eléctrico para el Estado.

 

En medio de fuertes presiones arancelarias de Estados Unidos, la presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido permanentemente las condiciones de acceso de nuestras exportaciones a nuestro principal mercado. Querétaro es uno de los estados que más se beneficia de esos resultados. Porque para atraer una planta, ampliar una fábrica o comprometer capital de largo plazo no bastan las condiciones locales.

 

Que no quede duda, la Federación impulsa con fuerza el desarrollo de Querétaro. Se ha dicho que la disminución de recursos federales para nuestro estado es una muestra de un supuesto castigo. Pero una cosa es reconocer una disminución y otra inventarle una causa política.

 

Campeche, Veracruz y Quintana Roo, estados gobernados por Morena, han sido los de mayores recortes en lo que va de este año.

 

No confundamos entonces federalismo fiscal con persecución política.

 

No utilicemos a la Federación como pretexto para dejar de resolver aquí lo que le corresponde al Gobierno del estado.

 

Entonces: ¿ha estado este gobierno a la altura de la grandeza de Querétaro?

 

Después de cinco años, la respuesta ya no puede encontrarse en la propaganda, sino en los resultados y estos muestran un Querétaro de contrastes.

 

Un estado capaz de atraer grandes inversiones, pero con colonias que todavía esperan agua.

 

Un estado que presume seguridad, pero donde miles de hogares registran violencia familiar.

 

Un estado que creó una Agencia de Energía, mientras seguimos preguntándonos por la infraestructura que produjo.

 

Un estado que decidió no universalizar la pensión para las personas con discapacidad, mientras encontró recursos para otros gastos superficiales y frívolos.

 

Y un gobierno que insiste en hablar del abandono de la Federación al estado, mientras esta destina miles de millones de pesos directamente para los queretanos.

 

Ese es el contraste que este informe no puede ocultar.

 

Reconocer lo que funciona no significa renunciar a señalar lo que falta.

 

Y reconocer los logros de Querétaro, no significa aceptar que un partido se apropie de ellos.

 

La permanencia en el poder no da derecho a la propiedad sobre Querétaro. Da responsabilidades. Y después de cinco años, esas responsabilidades se juzgan por resultados.

 

Esa debe ser la medida. Y bajo esa medida, existe una distancia enorme entre el Querétaro que tenemos y el gobierno que Querétaro merece.

 

Porque un gran estado no necesita que le recuerden todos los días su grandeza.

 

Necesita un gobierno que esté a la altura.

 

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